Viajar en pareja puede ser una fantasía… o una prueba de supervivencia. No es lo mismo compartir sofá que maleta, mapa y GPS. Si estás pensando en una escapada con tu otra mitad y quieres volver con la relación intacta (o incluso mejor), aquí va una lista gamberra pero útil para que el viaje no acabe en drama. Y sí, al final te dejamos algunos hoteles Bossh perfectos para sobrevivir al amor y al turismo.
- Decidid juntos, pero no todo Elegir el destino en común es clave, pero no hace falta que todo sea 50/50. Si a uno le gusta planear, que tome las riendas. Si al otro le va la improvisación, que sorprenda. Lo importante es no discutir por cada desayuno o monumento.
- Llevad auriculares (de verdad) Suena tonto, pero un buen rato de silencio con tu música puede evitar muchas discusiones. Sobre todo si uno quiere dormir en el tren y el otro está viendo vídeos a todo volumen.
- No hace falta hacer TODO juntos Sí, estáis de escapada, pero eso no significa que tengáis que ir al baño cogidos de la mano. Si uno quiere ver un museo y el otro echar la siesta: que así sea. Separarse un rato puede ser la clave del éxito.
- Acordad un presupuesto antes de empezar Uno quiere croquetas de estrella Michelin y el otro bocata en el parque. Mejor hablarlo antes que acabar echándose en cara los 17 euros del gin-tonic.
- Elegid un hotel que sea parte del plan (y no solo un sitio donde caer rendidos) Aquí entramos nosotros, Boss. Si además de dormir quieres tener un espacio cómodo, bonito y con algo de magia, te dejamos tres alojamientos ideales para parejas:
- Hotel Boutique Pinar (Cuenca): un lugar rodeado de naturaleza, con encanto rústico y muy poca cobertura (guiño guiño).
- La Perla Blanca (Ronda): hotel boutique con piscina y vistas, en uno de los pueblos más bonitos de Andalucía. Perfecto para enamorarse (otra vez).
- Grund Suites Gallery (Málaga): si sois más urbanitas, este apartahotel tiene estilo, independencia y una ubicación perfecta para callejear sin prisas.
En resumen: viajar en pareja no tiene por qué acabar en pelea si se hace con un poco de cabeza, sentido del humor… y una cama cómoda esperándoos al final del día.
¿Listos para poner a prueba vuestro amor con estilo?
